Evidentemente este artículo trata de ahondar sobre el origen de la eficiencia desde el punto de vista de varias teorías y así exponer la evolución de la misma y su relación con la idea de “causalidad”. En muchos casos el término eficiencia suele usarse de forma errónea al involucrarlo con otros como eficacia y efectividad.
Ahora bien, en nuestros tiempos a raíz de la industrialización, se creó el concepto de eficiencia y se aplicó a todos los agentes intervinientes de la empresa, definiendo empresa como “Unidad de producción cuya función es satisfacer las necesidades sociales, como los bienes de producción y de consumo, los servicios, etc…” (Minarik, 1973: 72). Y eficiencia, como la capacidad de cualquier sujeto de producir un efecto determinado. Entonces, cualquier empresa es una organización con una suma de factores integrantes, cada uno de los cuales cumple tareas específicas, funciones determinadas en un área específica y en los cuales de alguna manera se activa la eficiencia hacia un propósito común (el objetivo de la empresa).
En este mismo orden de ideas, la “causalidad” o la idea de “causa” se puede definir como acción capaz de producir algo, que llamamos efecto, o aquello que es la razón de que algo ocurra. Es importante señalar que tuvo su origen en los inicios de la conciencia del animal humano hasta la actualidad, y cuyos impulsadores de ésta teoría fueron desde Platón, pasando por Aristóteles para llegar hasta Newton.
En cuanto a la eficiencia desde el punto de vista gerencial, se puede decir que va a depender no tanto de los recursos físicos y materiales sino de los seres humanos presentes a ella. Es por ello, que en las diferentes organizaciones deben existir ambientes de trabajo confortables, asistencia sanitaria oportuna, remuneraciones y compensaciones justas en proporción a los rendimientos exigidos, son indispensables para la integración del “talento humano” (recurso humano); con esto, se puede lograr que cada empleado de la organización se sienta identificado con los objetivos de la misma y por consiguiente la satisfacción personal por laborar en un sistema de producción cuyos jefes consideran necesario el respeto y la dignidad de la persona como valores y ejes fundamentales para así alcanzar la “eficiencia gerencial”.
Entonces, toda organización deberá establecer en un principio su “filosofía empresarial”; es decir, deberá instaurar los principios normas, códigos, leyes, entre otros, que le proporcionen los elementos socio-jurídicos que le permitan cumplir sus metas y objetivos con una integración ideal de todo el personal comprometido de mente y corazón.
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